martes, julio 6

Clara

Sus ojos brillaban, su sonrisa brillaba, sus manos, una de ellas sujetandome por la cintura y la otra guardando cálida y suavemente la mía, temblaban discretamente permitiendome sentir su calidez. Se estaba acercando, nos miramos fijamente cuando, sin aviso alguno, sus manos tomaron mi rostro y con una caricia me encerraron en el laberinto de sus ojos, aquellos hermosos ojos café; mi cuerpo se adormeció. De pronto nos encontrábamos solos en el centro de la pista de baile, sus manos cálidas y víctimas de la duda, apretaban delicadamente mis mejillas, acercándome a sus labios.

Parpadeé tres veces rápidamente, para comprobar si era real, si es que no me encontraba envuelta en un maravilloso y excitante sueño; lo miré nuevamente, sonreí. Tímido, me devolvió la sonrisa. Ya podía sentir su pecho rozándome, su nariz apretando contra la mía; entonces, cerrando los ojos se inclino hacia mí. Cerré los propios. Sus labios apretaron los míos, enredándonos en una dulce sensación. Su mano derecha tomo mi cintura firmemente, aunque aún podía sentir que temblaba, y me atrajo hacía él, más cerca de lo que hubiera necesitado estar, pero no más cerca de lo que en ese momento quería estar. Sin saber lo que hacía, y siendo guiada por un repentino impulso inconsciente, rodee su cuello con mis brazos, invitandolo indirectamente a abrazarme, a no dejar que ese momento termine. Se detuvo. Me detuve.

Abrimos los ojos al mismo tiempo, no miramos, sonreímos y nos besamos nuevamente, pero con una intencidad diferente. La música se detuvo y él junto a ella, cuando las luces empezaron a subir paulatinamente pude ver el rubor en sus mejillas, así como él el rubor en las mías, volví a sonreír. ¿Esto realmente paso? - me cuestionaba para mis adentros, mientras sus ojos no dejaban de penetrar en los míos. Pude sentir como alguien se acerco por detrás y halo de mi brazo, separándome de él mientras murmuraba una frase ineludiblemente. Las luces volvieron a apagarse y lo perdí de vista, volví la mirada hacia la persona que me llevaba y me detuve obligandola a detenerse conmigo. No tenemos tiempo para esto, Clara. ¡ Vayámonos! Nos esperan afuera. No tuve otra opción más que seguirla, mientras me preguntaba si algún día volvería a saber algo de él. 

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